Le pedimos a Judith Ramírez, es especialista en enoturismo y creadora de Dita’s Wines, sus mejores datos de Casablanca. Con una larga trayectoria vinculada a este valle de clima frío, hoy diseña experiencias personalizadas que conectan vino, gastronomía y territorio.
¿Por qué Casablanca? / ¿Nacida o infiltrada?
Llegué a Casablanca cuando el valle aún estaba descubriendo su esencia Enoturística; eso fue mucho antes de que el enoturismo fuera la tendencia que es hoy. No nací aquí, pero me he ‘infiltrado’ con tal profundidad que ya soy parte de su día a día. Fui Gerente de Turismo de cinco viñas del valle, lo que me permitió conocerlo desde adentro, viñedo por viñedo, brisa por brisa. Llevé a La Recova y a Kingston Family Vineyards al número uno en Tripadvisor, y eso me confirmó que este lugar tiene una magia que, cuando se comunica bien, el mundo la reconoce. Mi relación con Casablanca no es de paso; es una apuesta personal por un valle que tiene una elegancia fría y una capacidad de innovación que no deja de sorprenderme.
¿Cómo llegaste a tu proyecto personal?
Ditas Wines nació de una observación técnica y una pasión visceral. Después de años educando en Wine Institute, de gestionar el turismo de cinco viñas y de recorrer viñedos tanto en Chile, como en otros países del mundo, me di cuenta de que lo entretenido y llamativo en el vino no es solo la etiqueta, sino la narrativa y el acceso. Haber llevado experiencias enoturísticas al número uno me enseñó que la gente no busca solo un buen vino: busca sentir que ese vino fue hecho para ellos. Quería crear un puente directo entre los pequeños productores con alma y el viajero que busca una experiencia ‘tailor-made’. No quería solo vender tours, quería diseñar memorias vivas que sean longevas, y cada vez que mis clientes sientan un aroma en alguna parte del mundo, los transporte a Chile y a la actividad que realizamos juntos en torno a la buena mesa. Es maravilloso vinos y a su gente.
Tu favorito para desayunar fuera de casa en el valle, ¿qué tal un brunch?
Flor de Cafeto – Curauma: Una cafetería íntima y acogedora en Curauma, con terraza y una propuesta cálida de tés, cafés, kuchenes y pasteles caseros. Es el tipo de lugar donde uno llega sin apuro y se queda más de lo planeado. Mi pausa favorita antes de comenzar el día en el valle.
Cioccolato – Casablanca: Un rincón dulce y especial en el corazón del pueblo. Chocolates, café de calidad y una atmósfera que invita a desconectarse del ritmo del valle. Lo descubrí hace tiempo y desde entonces es mi parada obligada cuando quiero comenzar el día con algo distinto y con mucho carácter.
Tu favorito para almorzar…
Villard Fine Wines: Una de las primeras viñas de Casablanca, fundada en 1989 por el francés Thierry Villard y hoy conducida por su hijo Jean-Charles. Su bistró tiene terraza entre flores silvestres y viñedos, con una cocina farm-to-table que honra los vinos en cada plato. He almorzado aquí varias veces con clientes y siempre enamora.
Casa Refugio (Casona El Refugio): Un espacio lleno de historia y tradición, sensaciones familiares y el encanto del valle vinícola más importante de la región. Arquitectura colonial, jardines con laguna y una atmósfera que desconecta del mundo. Uno de esos lugares que siento como propio.
Botánico – Casas del Bosque: Un bistró encantador con estructura de cristal, rodeado del huerto orgánico de Casas del Bosque, con cocina italiana de estación inspirada en sus propios cultivos. Recientemente galardonado como Mejor Experiencia Gastronómica en los premios Best Of Wine Tourism de la red Great Wine Capitals, en Burdeos. Verlo crecer desde sus inicios ha sido uno de mis orgullos del valle.
Macerado – Algarrobo, Casablanca y en la bodega Viña Mar: Desde 2007, un proyecto familiar que ha cultivado una rica tradición de cocina chilena con enfoque orgánico y de origen local. Sus tres sedes tienen personalidad propia: en Algarrobo conecta el mar del litoral con el valle, con huerta propia y piscina de mariscos; en Viñamar propone un viaje por Chile en un menú de degustación que armoniza productos del norte, centro y sur con vinos de cada valle. Un referente que frecuento con cada grupo que guío.
Casa Bianca: Uno de mis rincones más queridos del valle para compartir vinos y una buena mesa con calma. Ambiente íntimo, carta cuidada y una selección que refleja lo mejor que produce Casablanca. Mi recomendación para quienes buscan algo más tranquilo y enfocado.
Tu favorito para la tarde, sunset
Cinco Océanos – Algarrobo: El mejor sunset de Algarrobo se vive aquí, con terraza exterior, rooftop y salones interiores, siempre con una vista privilegiada a la bahía. Trabajan con productos locales e isleños obtenidos de pesca artesanal y sostenible. Ver caer el sol desde su terraza con un ceviche y un trago en mano es uno de esos momentos que les comparto a todos mis visitantes.
La Primitiva – Algarrobo: Un espacio gastronómico auténtico en la avenida principal de Algarrobo, con propuesta íntima y muy bien valorada por quienes lo descubren. Lo encontré hace un tiempo y desde entonces es mi segunda opción para el atardecer cuando quiero algo más calmado y con carácter propio.
Santa Pizza – Santo Domingo (un Highlight): Una pizzería con alma propia en Santo Domingo. Leña, buena masa, vista al litoral y ese ambiente relajado del sur de la costa. Lo de siempre, hecho con dedicación genuina Donde la terraza que se adentra hacia el mar lo hace realmente único en la zona. Es un ambiente para todos, en especial para gente que viene con sus mascotas.
Favorito para cenar
Casa Dominga – Algarrobo: Un espacio frente al mar con vista a toda la costa, música en vivo y una carta amplia de carnes, pescados y mariscos que logra un ambiente único y distendido. La energía de Casa Dominga de noche es inconfundible: animada, festiva y con el Pacífico de telón de fondo.
Para beber vinos
Fauna- Valparaíso: (Cerro Alegre): Famoso por su terraza con vista panorámica, es un lugar ideal para disfrutar de una copa de vino de forma más casual, ofreciendo una carta que incluye opciones de pequeños productores de la zona.
Corazón con Tinto- Valparaíso: (éste es mi gran favorito) Una parada obligada que ofrece cocina chilena de autor y una vitrina muy completa de los vinos del valle en un ambiente acogedor.
Caperucita y el Lobo- Valparaíso: (éste también es uno de mis favoritos) Un imperdible en el Cerro Alegre de Valparaíso: Es un restaurante de cocina de autor que destaca por su enfoque en productos locales y técnica refinada. Vinos: Cuenta con una cava excepcional, ideal para quienes buscan maridajes precisos con la gastronomía del puerto.


