Experiencia,  Viña

Viña Encierra, un tesoro familiar

En el sector de Peralillo, Valle de Colchagua, se encuentra Viña Encierra, una viña pequeña, creadora de grandes vinos.

 

Detrás de todo está María Ignacia Eyzaguirre, una mujer profundamente apasionada por el oficio que heredó de su padre y que hoy continúa desde una escala íntima, casi doméstica, donde cada decisión pasa por sus manos.

Llegar a Viña Encierra es entrar a una historia familiar más que a una bodega tradicional. El proyecto nació a comienzos de los años 2000, cuando la familia, fundadora de Viña Los Vascos, decidió vender a sus socios,  pero conservar parte de los campos originales ligados a la historia vitivinícola de Colchagua. Para así transformarlos en un espacio propio, pequeño y personal. El nombre no es casual: Encierra habla de aquello que se guarda y se protege —memoria, viñedos y legado.

La bodega donde hacen sus vinos es un verdadero chiche: pequeña, funcional y precisa, con todo lo necesario para vinificar y criar vinos en cantidades acotadas. Aquí está lo esencial.

En el mismo edificio, una casona colonial, concentra gran parte del espíritu del lugar. Allí conviven además de la sala de vinificación, una pequeña capilla familiar —que aporta una dimensión íntima y emocional. Además de una tienda de vinos donde la experiencia es cercana,  sin formalidades.

Pero la experiencia Encierra no termina ahí.

Una experiencia a la sombra de vegetación autóctona

Más arriba, en el cerro, entre sus viñedos, se esconde uno de sus rincones más especiales: un jardín  de vegetación autóctona al que se puede llegar incluso en bicicleta. Bajo la sombra de los árboles se realizan degustaciones y almuerzos, en un ambiente relajado que invita a quedarse más tiempo del previsto, mirando el paisaje interior de Colchagua desde otra perspectiva.

La estrella indiscutida de Encierra es su gran Carmenère Por él,  homenaje a Jorge Eyzaguirere,  el padre de la enóloga María Ignacia, y su herencia en vida.

Sitio web: www.encierra.cl