Editorial

“¡El mundo del vino cabe en Chile!”

En la previa al  4 de septiembre, Día Nacional del Vino, Fabio Machado Alves, socio fundador de Enoturistas.cl, celebra la diversidad del vino chileno y analiza los desafíos del enoturismo.

Fabio Machado Alves conoce el vino chileno desde una perspectiva de quien llegó como visitante y terminó convirtiendo cada viaje en una oportunidad para comprender sus territorios, sus productores y sus historias. Nació en São Paulo, vive en Indaiatuba, en el interior de ese estado brasileño, tiene 48 años y desde 2015 recorre viñedos de Chile con una curiosidad que permanece intacta.

Socio de Enoturistas.cl, Fabio ha conocido grandes bodegas y pequeños proyectos artesanales, ha conversado con enólogos, sommeliers y emprendedores, y ha descubierto que el vino no se entiende completamente sin visitar el lugar donde nace.

Con motivo del Día Nacional del Vino, conversamos con él sobre la diversidad vitivinícola del país, los territorios que aún falta descubrir, las fortalezas y debilidades del enoturismo y las amenazas que enfrenta el sector.

¿Recuerdas algún vino, viñedo o encuentro que haya cambiado tu manera de entender el vino chileno?

Sí, tengo muchos encuentros que puedo decir que cambiaron mi manera de entender el vino chileno. En realidad, eso sigue ocurriendo con cada experiencia y con cada conversación con enólogos, sommeliers y personas comprometidas con el vino. ¡Y eso es lo que más me encanta!

¿Qué has descubierto viajando que difícilmente podría conocerse probando vinos solamente en Santiago?

Sin duda, poder presenciar el cariño con el que veo que las personas hacen sus vinos. Desde los grandes productores hasta los pequeños y artesanales. Es fascinante poder ser parte de este universo.

¿En qué lugares de Chile has sentido con mayor claridad que el vino forma parte de la identidad y de la vida cotidiana del territorio?

Ciertamente, cuando estuve en el Valle de Itata, tanto en pequeñas ciudades como en grandes campos, percibí claramente el respeto por las tradiciones, por la naturaleza y el compromiso con la comunidad cercana. Es un gran ejemplo.

Después de recorrer tantos valles, ¿qué significa hoy para ti hablar de “vino chileno”? ¿Existe una identidad común o son muchos Chiles vitivinícolas?

Yo digo que existen muchos Chiles. En realidad, Chile es encantador justamente porque tiene la capacidad de producir una enorme variedad de uvas que se adaptan muy bien aquí. Yo digo que ¡el mundo del vino cabe en Chile!

¿Qué proyectos pequeños o poco conocidos te han sorprendido especialmente y por qué?

Hay muchos proyectos que admiro por diferentes aspectos, pero puedo destacar dos que me parecen muy interesantes: Viña Prado y Ricardo Lowick.

Sole Prado consiguió mantener la tradición de la familia en Prtezuelo, Valle del Itata, con una mirada actualizada para atender las nuevas demandas, y creando una conexión muy bonita; además de vinos con mucha personalidad.

Y Ricardo Lowick,  es un excelente profesional, que domina muy bien la enología como ciencia y aplica sus conocimientos en excelentes experimentos.

Fabio viaja con su señora, también brasilera, psicóloga, Mariángela Machado.

Cuando visitas una viña, ¿qué buscas además de un buen vino? ¿Qué hace que una experiencia permanezca en la memoria?

Me hace muy feliz cuando encuentro un “enoturismo de brazos abiertos”. Es decir, cuando se ofrece una experiencia acogedora, donde existe un esfuerzo por comprender el idioma, las curiosidades y las ideas de los turistas.

Me gusta cuando las experiencias están pensadas cuidadosamente para el público y valoro mucho cuando percibo que el equipo de turismo realmente se preocupa por agradar al visitante.

¿Qué están haciendo bien las viñas chilenas para acercar el vino a las personas y qué siguen haciendo mal?

Como dije, las experiencias deben ser placenteras y hacer que el público salga de allí sabiendo más y, sobre todo, disfrutando aún más del vino.

Me gustan los tours que ofrecen, por ejemplo, maridajes como parte del aprendizaje.

Lo que todavía considero un error por parte de las viñas es aquella experiencia “automatizada, protocolar”. Hay que tener ese cuidado y prestar atención a este aspecto, porque para el público brasileño esta característica es muy importante.

¿Qué territorio vitivinícola chileno consideras subvalorado o todavía insuficientemente descubierto?

Considero que el Valle de Elqui todavía es una región vitivinícola poco conocida. Me encantaría que hubiera más difusión y entusiasmo por los vinos de esa zona, porque son maravillosos y tienen un terroir impresionante.

En tus recorridos, ¿has encontrado una nueva generación de productores, cocineros, sommeliers o emprendedores que esté cambiando la manera de contar el vino?

Sí, he encontrado grandes profesionales que están dispuestos a crear y explorar nuevas posibilidades.

Y no solamente en la producción de vinos, sino también en la renovación del enoturismo y en la reinterpretación de recetas tradicionales chilenas.

Y lo más interesante es que encuentro personas jóvenes buscando preservar parte de la herencia histórica del vino. ¡Y eso es algo muy positivo!

Se habla mucho de terroir, patrimonio y sustentabilidad. ¿Cuándo esos conceptos se vuelven reales para el visitante y cuándo quedan solamente en el discurso?

Es algo importante de mencionar. Siempre estoy atento a lo que una viña muestra durante el tour y si eso realmente representa el vino que está dentro de la botella.

Me parece encantador cuando una viña muestra su patrimonio histórico, cuando el discurso está presente allí mismo, durante el proceso de vinificación que puede ser visto y degustado.

Es un gran desafío para las viñas, pero vale mucho la pena demostrarlo.

¿Qué vinos o paisajes contradijeron tus propios prejuicios sobre Chile?

Interesante pregunta. En realidad, creo que nunca tuve ideas preconcebidas sobre Chile.

Y, justamente por eso, me dejé llevar por sus encantos y descubrí vinos espectaculares. Además de personas y amigos que hice por aquí.

¿Sientes que el vino chileno sigue hablando principalmente para especialistas o está aprendiendo a conversar con nuevos públicos?

Creo que existen los dos lados.

Es verdad que Chile produce vinos de altísima calidad, donde las autoridades y especialistas reconocen el excelente trabajo realizado, es decir, vinos de alta gama destinados a un público más exigente y conocedor.

Por otro lado, existe un movimiento para acercar el vino a personas que hasta entonces no tenían interés en él. Un ejemplo son los vinos con bajo o sin alcohol. Aunque entiendo que es un intento de acercar el vino a nuevos consumidores, pero creo que termina mostrando un producto que ya no representa lo que entendemos como vino.

¿Qué relación debería construir el vino con la gastronomía, la cultura y las comunidades locales para ser verdaderamente representativo de su lugar?

Creo que eso ya está ocurriendo, pero todavía de una manera tímida.

Un buen camino sería siempre poner en valor y destacar a los proveedores locales, la artesanía típica, la gastronomía regional, etc.

Sé que algunas viñas ya lo hacen, pero creo que todavía existe mucho espacio para explorar este tema.

Si pudieras llevar a una persona a un solo lugar para explicarle la diversidad del vino chileno, ¿dónde sería y qué le mostrarías?

Creo que el Valle de Colchagua posee una diversidad increíble de cepas, terroirs y formas de vinificación.

Se podría crear una experiencia muy interesante visitando viñas orgánicas, por ejemplo, otras más cercanas a la montaña, viñas grandes y pequeñas, además de turismo y restaurantes.

Creo que existe un universo enorme de posibilidades.

¿Qué amenaza podría hacer que Chile perdiera parte de su patrimonio vitivinícola y qué deberíamos proteger con urgencia?

Veo que Chile enfrenta una crisis en el sector vitivinícola por diversas razones económicas y sociales.

Pienso que, si no existe un esfuerzo colectivo para mantenerse unidos como comunidad y defender el sector como patrimonio nacional, puede ser muy difícil para una viña mantenerse en pie actuando de manera aislada, y eso podría llevar a la desaparición de muchas de ellas.

Creo que esa es la amenaza más urgente que veo actualmente en el sector.

¿Qué te gustaría que hubiese cambiado en el vino chileno cuando celebremos el Día del Vino dentro de diez años?

Me gustaría que existiera una directriz o una regla más clara y definida respecto de las nomenclaturas “Reserva” y “Gran Reserva”.

En otros países, estas reglas están muy bien definidas y son respetadas, permitiendo que el consumidor sepa exactamente qué está tomando.

Chile necesita tomarse este tema en serio y creo que diez años son tiempo suficiente para una adecuación.

Este 4 de septiembre, ¿con qué vino, persona, paisaje o proyecto chileno brindarías?

Chile puede y debe brindar por ser un país bendecido por su geografía, su diversidad, la creatividad de sus proyectos y experiencias, y por una enología de alto nivel realizada por personas muy competentes —enólogos y sommeliers— que hacen un trabajo increíble y merecen un brindis muy especial.

 

One Comment

  • Mariangela Cirillo

    Excelente entrevista, trazendo ideias e opiniões interessantes e verdadeiras! Fabio realmente é um expert em vinhos e enoturismo em Chile! 🇨🇱🍷

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