Vino

¿Cómo son los vinos de Casablanca?

Cuando nos preguntamos ¿Cómo son los vinos de Casablanca? no basta con encasillar al valle como el valle de los blancos frescos porque se queda corto.

Es cierto que Sauvignon Blanc y Chardonnay siguen siendo dos de sus grandes cartas de presentación. También es cierto que el valle se hizo famoso por mostrar una cara más costera, aromática y fresca del vino chileno.

Pero hoy Casablanca es más amplio. Hay Pinot Noir,  Syrah de clima frío, espumantes, Malbec, Cabernet Franc, Merlot y distintos estilos de blancos que ya no buscan solo intensidad aromática, sino también textura, profundidad y capacidad gastronómica.

Lo interesante no es solo decir que Casablanca es frío, sino entender cómo se expresa ese frío según la variedad, el sector, la exposición, el productor y el momento de cosecha.

Con el tiempo, Casablanca ya no es sólo la casa de viñedos plantados por bodegas tradicionales, en algunos casos, de las más prestigiosas de Chile; también cobija bodegas medianas y pequeñas, abiertas a los turistas, con estilos de vinos igualmente diversos: desde los más comerciales Chardonnay con guarda en barricas de roble francés, hasta los más innovadores, guardados en cubas de cemento o vidrio; también hay productores de vinos naturales, que buscan intervenir lo menos posible todo el proceso de elaboración y guarda.

En viñedos también encontraremos productores con filosofía biodinámicas y orgánicas, enfocados en proteger le medio ambiente.

Sauvignon blanc: el blanco más reconocible

Sauvignon Blanc es la cepa que la mayoría asocia con Casablanca. Puede ser cítrica, fresca, herbal, punzante o más tropical, con notas que a veces recuerdan maracuyá, pomelo, hierbas o flores blancas.

Pero no todos los Sauvignon Blanc del valle son iguales. Algunos buscan una expresión más verde y filosa; otros muestran fruta más madura; otros trabajan sobre lías y se vuelven menos aromáticos, más complejos y gastronómicos. Es una variedad clave para entender la fama del valle, pero también su propia diversidad interna. Ello, entendiendo que el sector llamado las Dichas es mucho más frío que el sector más cercano al túnel que los separa del Valle del Maipo o Región Metropolitana.

 

Chardonnay: el vino que muestra la madurez del valle

Casablanca partió muy asociado a blancos frescos, pero sus Chardonnay permiten contar una historia más profunda. Hoy hay vinos con cosechas más precisas, menos madera evidente, más tensión, volumen y textura.

Chardonnay ayuda a explicar que clima frío no significa vino delgado. En Casablanca puede mostrar fruta blanca, cítricos, notas lácticas, frutos secos, una salinidad sugerida y una boca seria, con cuerpo y largo. Es una cepa fundamental para comprender la evolución del valle.

 

Pinot noir: el tinto natural del clima frío

Pinot noir muestra el otro lado de Casablanca. No es el tinto amplio y maduro del Valle Central. Su expresión suele ser más delicada, con fruta roja, acidez marcada, notas especiadas, a veces florales, a veces con recuerdos de tierra húmeda.

Es un vino tinto de menos peso y más fragilidad; no por ello falto de fruta. Por lo mismo, puede ser una de las variedades más interesantes para quienes buscan tintos frescos, livianos, gastronómicos y de clima costero.

Syrah: el tinto que puede sorprender

Aunque tiene menos superficie que otras variedades, el Syrah de Casablanca puede ser muy atractivo. En sus mejores versiones aparecen notas a pimienta, aceituna negra, frutos del bosque, hierbas y una boca de buena tensión, con taninos más pulidos.

Todavía no es el protagonista principal del valle, pero en sectores con mejor exposición al sol y menos viento ha encontrado un espacio propio. Es una variedad que vale la pena probar cuando se quiere descubrir una cara menos obvia de Casablanca.

 

Espumantes: burbujas de clima costero

Casablanca también permite hablar de espumantes, tanto elaborados por método tradicional como por método charmat. Chardonnay y Pinot Noir suelen ser protagonistas, igual que en otras zonas frías del mundo.

La acidez natural del valle ayuda a construir vinos con frescor, tensión y buena capacidad gastronómica. Para quienes visitan Casablanca, probar un espumante del valle es una buena manera de entender por qué el clima costero también puede pensarse en clave de burbujas.

 

Otras tintas, las que empiezan a sorprender

Malbec y Cabernet Franc están dando excelentes vinos en Casablanca, especialmente en sus versiones tintas pensadas para la guarda. Son vinos con cuerpo y a la vez tensión, con capas aromáticas de gran complejidad y muy buena estructura. Aún muy pocas hectáreas plantadas, pero ya son la promesa del valle, pensando sobre todo en las consecuencias del cambio climático.

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