¿Cómo es visitar Viña Casas del Bosque en Casablanca? Recorrimos sus viñedos y la bodega, degustamos vinos de clima frío, almorzamos en el restaurante Tanino y terminamos el día contemplando el valle desde su mirador.
Hay viñas que destacan por sus vinos, otras por sus visitas y algunas que consiguen reunir paisaje, gastronomía y hospitalidad en una experiencia completa. Eso fue lo que encontramos en Casas del Bosque.
Llegamos desde Santiago por la Ruta 68 hasta el sector de Las Dichas, una de las zonas del Valle de Casablanca con mayor influencia del océano Pacífico.
Una pionera de Casablanca
Fundada en 1993 por la familia Cúneo, Casas del Bosque fue una de las viñas pioneras en el desarrollo de Casablanca. Posee alrededor de 235 hectáreas de viñedos plantados sobre suelos graníticos y expuestos a las brisas marinas.
Estas condiciones favorecen la producción de vinos frescos y elegantes, especialmente a partir de variedades de clima frío como Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir.
Desde nuestra llegada percibimos el cuidado de los jardines, la organización de los espacios y una acogida cercana que se mantuvo durante toda la visita.
¿Cómo es visitar Viña Casas del Bosque en Casablanca? Del viñedo a la sala de barricas
El recorrido comenzó frente a un mapa de la propiedad que muestra la ubicación de las diferentes variedades. Es una forma sencilla de comprender la dimensión de la viña y cómo cada cepa ocupa un lugar determinado dentro del campo.
Luego caminamos entre las hileras, mientras conocíamos la influencia del clima costero y el manejo de los viñedos. La visita continuó por la sala de vinificación y la bodega.
Uno de los lugares que más nos impresionó fue la sala de barricas. Su silencio y tranquilidad transmiten el valor del tiempo en la elaboración y crianza de los vinos.
La degustación se realizó en un espacio cómodo y acogedor. Cada etiqueta fue presentada junto con su origen y forma de elaboración, lo que permitió relacionar lo probado con lo aprendido durante el recorrido.
Almuerzo en el restaurante Tanino
Después del tour nos dirigimos a Tanino, el restaurante de la viña. Elegimos un almuerzo maridado y la experiencia fue impecable.
Mi esposa pidió una carne jugosa y perfectamente cocinada, acompañada por un Carmenere. Yo elegí un pescado delicado, que encontró en el Chardonnay de la casa un compañero preciso.
Los platos destacaron por la calidad de sus materias primas y demostraron cómo el vino y la cocina pueden potenciarse mutuamente sin necesidad de combinaciones demasiado complejas.
Un atardecer desde el mirador
Después del almuerzo pasamos por la tienda para comprar algunas botellas y recuerdos. Pensábamos que el día ya estaba completo, pero todavía faltaba uno de sus mejores momentos.
Subimos al mirador, desde donde se contempla una amplia vista del Valle de Casablanca. Abrimos una botella de rosé y nos quedamos observando cómo los últimos rayos de sol teñían los viñedos.
Fue un momento sencillo y memorable, capaz de resumir la experiencia: paisaje, tranquilidad, vino y tiempo para disfrutar.
Regresamos a Santiago con la certeza de haber vivido una de las visitas más completas del valle. Casas del Bosque no impresiona solamente por sus instalaciones y vinos, sino por la forma en que conecta el viñedo, la gastronomía y el paisaje.
Para quienes planean recorrer Casablanca, es una viña donde vale la pena reservar varias horas y disfrutar sin apuro.


