Experiencia,  Viña

Vinos René Cabello, un pequeño en Apalta

En un terruño legendario para vinos como Apalta, existen pequeños viñateros como los René Cabello, padre e hijos, que cuidan su valioso legado.

La familia Cabello, como muchas otras del campo chileno, recibió tierras que ya cultivaban durante el período de la Reforma Agraria. Las que ellos recibieron tenían plantados viñedos en secano, dentro de la gran hacienda Apalta, en el corazón del Valle de Colchagua. A diferencia de muchos vecinos, debido a las dificultades de años agrícolas complejos, los Cabello no las vendieron. Continuaron cultivando sus viñedos y produciendo uvas para vender a terceros. Sospechaban que de esas parras nacían grandes vinos, pero nadie se los decía. Hasta que quisieron comprobarlo por sí mismos.

Así comenzó el camino hacia su propio vino.

Con la asesoría de expertos y ayudas estatales para campesinos, la familia empezó lentamente a equipar una pequeña bodega detrás de su casa: con mini despalilladoras, prensas, cubas y algunas barricas. Sin grandes pretensiones, solo con la convicción de darle mayor valor a su trabajo en el campo. Vendimia tras vendimia fueron atreviéndose a producir más, aprendiendo en el proceso y construyendo identidad propia.

Su vino emblemático es Pequén, nuestro favorito: un gran ensamblaje de Malbec y Cabernet Sauvignon, reconocido con Gran Medalla de Oro en Catad’Or 2021. A él se suman Cóndor, un Cabernet Sauvignon potente, que como el Carmenere Baren, refleja el carácter cálido del valle. También elaboran un blanco de Semillón proveniente de sus viñedos antiguos, y que habla de la larga tradición viñatera del lugar.

Visitar la bodega de la mano de René Cabello hijo, quien está cargo de las visitas guiadas, es entrar literalmente a la casa de un viñatero que conoce el valor del trabajo duro bien retribuido.

Llegar es fácil —está en el camino hacia el pueblo de Apalta— la experiencia previa coordinación en su impecable bodeguita, invita a degustar los vinos acompañados de una picada casera, mientras se conversa sin apuro sobre lo que realmente significa producir vino a pequeña escala: decisiones, errores, aprendizajes y orgullo familiar. El recorrido puede incluir una visita al viñedo con más de 120 años, lo que recomiendo sí o sí. Allí se logra entender porque estos viejos viñedos pueden sobrevivir sin riego.

Dormir entre centenarios viñedos de Apalta en una casa rodante

Desde este verano además hicieron una alianza con una preciosa casa rodante que vive casi todo el año en el valle de Colchagua.  Pregunta por el servicio para hacer reservas de ser posible.

Es difícil irse sin llevar algunas botellas. La relación recio-calidad, considerando que sus deliciosos vinos provienen de uno de los terruños más prestigiosos de Colchagua, resulta sorprendente.

Los encuentras en Instagram como @r.c.vinedos