Experiencia

Vendimia en primera persona en Viña Kuriman

Una experiencia íntima de cosecha el 21 de marzo en el corazón de Apalta.

En Apalta, uno de los rincones más reconocidos del Valle de Colchagua, existen proyectos donde el vino se vive en escala humana. Viña Kuriman es uno de ellos.

Ubicada en el sector de El Cóndor, lejos del circuito más transitado, esta bodega familiar abre sus puertas cada temporada de cosecha para compartir una experiencia que pone al visitante en el centro del proceso. Aquí no se viene solo a degustar: se viene a entender.

La vendimia en Kuriman comienza entre parras centenarias. Plantadas en 1915 y de origen francés, estas viñas no solo marcan el paisaje, sino el ritmo pausado.

Con tijeras en mano, los visitantes participan en la cosecha. Es un gesto sencillo, pero revelador. Cortar racimos, sentir su peso, entender su fragilidad: todo cambia cuando el vino deja de ser un producto y se convierte en trabajo.

Desde ahí, el recorrido continúa hacia la bodega. El proceso a pequeña escala se muestra sin artificios: el desgrane, la fermentación y el paso por barricas de roble francés donde los vinos comienzan a tomar forma. Todo, junto a una explicación clara que permite entender los porqué de cada etapa.

Uno de los momentos más esperados al final de la mañana es la cata guiada por el enólogo Nicolás Nazar junto a los anfitriones Javier Rojas y Leticia Ortiz. Esta conversación, más que en una clase, permite hablar de de decisiones, de historia familiar y de cómo un proyecto pequeño encuentra su lugar junto a grandes nombres.

Después viene la parte más festiva. El pisado de uvas, acompañado de música y tambores, conecta con una dimensión más antigua del vino. No es solo una actividad recreativa: es una forma de entender que, antes de la tecnología, el vino fue comunidad, celebración y ritual.

La experiencia cierra fuera de la viña, en El Silo de Apalta. Ahí, la mesa se convierte en una extensión natural del recorrido: cocina local, ambiente relajado y vinos que ya no necesitan explicación.

Kuriman no busca impresionar con escala ni lujos. Su valor está en la cercanía y la posibilidad de vivir el vino desde adentro; en  recordarnos algo esencial: el vino no empieza en la copa. Empieza en la tierra.

Valor actividad: $80.000 por persona.

Ubicación: El Cóndor de Apalta – buscar en Waze Viña Kurimán

Primera fecha: Cosecha Cabernet – Sábado 21 de marzo
Cupos limitados.