Dentro de la hacienda que conforma Viña Viu Manent se esconde el Food & Wine Studio, la máxima experiencia gastronómica en Colchagua de mano de la chef chilena, Pilar Rodríguez.
Un espacio pequeño, íntimo, con mesas para menos de veinte comensales, donde la experiencia con gastronomía de alto vuelo se siente más como una invitación a casa que como una visita a un restaurante. El formato privilegia grupos pequeños y reservas previas, generando momentos íntimos donde el visitante está en contacto directo con la cocina y el equipo.
Pilar Rodríguez no proviene del mundo clásico de la cocina. Durante años fue directora de marketing para Latinoamérica y el Caribe de Tommy Hilfiger, hasta que decidió tomarse un año sabático y estudiar gastronomía en Le Cordon Bleu en París; una experiencia que redefinió su camino profesional.
Pilar trabaja junto a su familia —su mamá, su hermano y también su sobrino en el equipo de servicio— y esa cercanía se percibe desde el primer momento. Aquí todo funciona con precisión, pero también con una calidez poco habitual. Técnica refinada puesta al servicio del sabor, siempre construida a partir de los mejores productos locales.
Los vinos de Colchagua no acompañan la comida: forman parte esencial de la experiencia. Aunque parezca evidente en un territorio vitivinícola, Pilar es una de las pocas cocineras del valle que integra el vino en la mesa como un elemento tan importante como cada plato, construyendo un diálogo real entre cocina y copa.
Food & Wine Studio, la máxima experiencia gastronómica en Colchagua
Visitar el Food & Wine Studio es un lujo, y cuando se tiene la oportunidad de pagarlo, rápidamente se transforma en una necesidad. El placer no está solo en probar sus platos, sino también en sentarse en la terraza, respirar el aroma de la higuera y dejar que el tiempo avance al ritmo del campo.
Si la visita coincide con época de vendimia, la experiencia suma otra dimensión: ver pasar la máquina cosechadora entre los viñedos y sentir, por un momento, que uno también forma parte de un valle que respira vino.
El restaurante no suele abrir todos los días, tampoco todos los meses del año, por lo que debes estar atento. Su propuesta suele ser de una gastronomía diseñada según la estación y formada por diferentes tiempos, generalmente entre 5 y 7. Descubrir sus sorpresas es parte de la experiencia.
Quienes alojan en los ViBo Lodge de Viu Manent, pueden llegar caminado entre viñedos, y lo mejor sin duda, será volver a la habitación o a su terraza bajo las estrellas, sin tener que conducir ningún vehículo.
Por eso, dentro del valle de Colchagua, Food & Wine Studio ocupa un lugar particular: no es restaurante masivo, no es cocina de viña tradicional y no es un fine dining clásico. Es una experiencia autoral, donde la cocina funciona como puente entre productor, paisaje y vino.
Encuéntralos en @foodandwinestudio


