Si nos preguntan dónde ir en Colchagua cuando el tiempo es limitado o dónde estar todo un día, nuestra respuesta es clara: Viu Manent. Cada visita confirma por qué este lugar se ha transformado en una referencia absoluta del enoturismo chileno.
La experiencia comienza incluso antes de bajarse del auto. El camino de acceso, flanqueado por árboles y viñedos, anticipa lo que vendrá después: una propiedad amplia, cuidada y con una elegancia que no necesita exageraciones. Al llegar, todo conversa con la historia. Las construcciones, los espacios y el ritmo del lugar transmiten un respeto profundo por el legado familiar que atraviesa generaciones.
El corazón de Viu Manent está en su antigua llavería, una casa de trabajo en forma de herradura, muy propia de las haciendas chilenas de influencia española. Es un espacio acogedor, lleno de detalles, donde conviven un pequeño museo, salones para catas y eventos, una tienda de vinos muy bien curada y una selección de artesanía local que, sin exagerar, es de las mejores en el valle. Aquí uno no solo aprende de vinos: se empapa del espíritu del lugar.
Recorrer, catar y saborear
Recorrer Viu Manent es hacerlo sin apuros. Siempre recomendamos subirse al tradicional carruaje tirado por caballos, una forma distinta y pausada de atravesar viñedos históricos mientras un guía va explicando, con claridad y conocimiento, cómo se producen los vinos y cómo ha evolucionado la viña en el tiempo. Es un paseo que invita a observar, a escuchar y a disfrutar del paisaje con otros tiempos.
Después, llega uno de los momentos más esperados: la degustación. Los espacios están especialmente pensados para catar con calma, en un entorno bonito y bien cuidado, donde el vino es el protagonista pero nunca está solo. Todo está diseñado para que la experiencia realmente valga la pena.
La propuesta gastronómica es otro de los grandes aciertos de Viu Manent. Rayuela, su restaurante más relajado, ofrece una cocina al fuego, honesta y sabrosa, con productos de temporada y vistas privilegiadas al viñedo y a las canchas de equitación. Se puede comer bajo el parrón, la higuera o al interior, siempre en un ambiente cálido y distendido. Para quienes buscan una experiencia más íntima y creativa, Food & Wine propone una cocina de alto vuelo, con pocas mesas y una fuerte conexión con los productos locales.
Dormir en los ViBo Lodge y vivir la experiencia completa
Uno de los lujos que más valoro es poder quedarme a dormir en el mismo lugar. Viu Manent cuenta con sus ViBo Lodge, alojamientos modernos y cálidos, cuidadosamente integrados al viñedo sin romper la armonía del entorno ni perder privacidad. Grandes ventanales, terrazas propias y hasta tinas para disfrutar de un baño caliente —o frío, según el clima— con una copa de vino en la mano, hacen que la experiencia sea difícil de olvidar.

Incluso los momentos más simples están bien resueltos. Tomarse un café entre viñedos es posible en su cafetería, con una terraza preciosa y una oferta de cafés de grano, dulces, sándwiches y helados. Es el lugar perfecto para una pausa a mitad de la tarde, tanto en verano como en invierno.
Viu Manent es de esos lugares donde se puede pasar un día completo —o varios— sin necesidad de salir. Desayunar, recorrer la bodega, catar vinos, almorzar bien, descansar bajo los árboles, pasear por los viñedos y, en temporada de verano o vendimia, cerrar la jornada con un sunset entre fogatas y música en Rayuela.
Cada vez que hemos vuelto, confirmamos la misma idea: Viu Manent no es solo una viña que produce grandes vinos. Es un lugar donde la historia, el paisaje, la gastronomía, el descanso y el enoturismo se articulan con coherencia y cariño por los detalles. Y eso marca toda la diferencia.
Las experiencias en Viu Manent junto al vino valen desde $25.000 por persona, ya sea con paseos en carruaje o caminata en el viñedo más degustación. Precios especiales para tercera edad y niños.
Más detalles los encuentras en su sitio web www.viumanent.cl


